Un descubrimiento sorprendente sobre una forma rara de cáncer cerebral infantil, llevada a cabo por científicos de la Escuela de Medicina de la Universidad de Virginia (Estados Unidos) sugiere un nuevo enfoque para el tratamiento de ese cáncer y, potencialmente, el de muchos otros.

Los investigadores han determinado que el meduloblastoma, un cáncer supuestamente simple, forma una red inesperadamente intrincada para impulsar su crecimiento, incluso algunas células tumorales se convierten en otro tipo de células.

Hui Zong, del Departamento de Microbiología, Inmunología y Biología del Cáncer de la Universidad de Virginia e investigador principal, sospecha que esta formación de la red celular es común en varios tipos de cáncer. “Al igual que la formación de un nuevo órgano, el cáncer está formado por una colección de tipos celulares que se apoyan mutuamente y se regulan recíprocamente entre sí. Así que la formación de la red debe ser la norma, más que la excepción“, señala a Neuroscience News.

Más células involucradas

Zong y su equipo llevan años estudiando el meduloblastoma no solo porque se trata de un cáncer cerebral devastador entre los niños, sino porque también su aparente simplicidad les permite profundizar en su red interna y ofrecerles información sobre otras formas de cáncer. “Este cáncer parece simple. Básicamente, se sabe desde hace muchos años que es sólo un tipo de células las que proliferan fuera de control”, indica Zong. “Sin embargo, notamos una paradoja interesante. Mientras que las células tumorales crecen muy rápido en el cuerpo, si las sacamos y las ponemos en un plato de laboratorio, crecen mal y sólo por un tiempo limitado. Así que sospechamos que algunas otras células podían estar involucradas“.

Un pequeño número de células tumorales se transforman en otra célula, que coacciona a una tercera para alimentar el crecimiento del tumor

Así, Zong y su equipo marcaron las células tumorales para que aparecieran verdes. Eso llevó a la primera sorpresa: un tipo de célula llamada astrocito apareció verde, lo que nunca sucede en las regiones normales del cerebro. “El hecho de que los astrocitos asociados a tumores compartan el mismo color con las células tumorales sugiere que en realidad provienen de células tumorales“, señala. “Así que algunas células tumorales básicamente cambian completamente su identidad para convertirse en otro tipo de células“.

Siguiendo con su investigación, los científicos descubrieron que los astrocitos “secuestran” unas células inmunitarias llamadas microglia en beneficio del tumor. Las coaccionan para producir una sustancia vital para la proliferación tumoral llamada factor de crecimiento similar a la insulina tipo 1, o IGF1. Así, en esencia, un pequeño número de células tumorales se transforman en otro tipo de célula, que coaccionan a un tercer tipo de célula para alimentar el crecimiento del tumor.

Zong califica este complejo proceso de “super importante para la progresión del tumor” y supone una buena noticia, ya que una red tan intrincada expone el meduloblastoma a muchas intervenciones potenciales para detener su progresión. “Tengo la esperanza de que, con un método cuidadosamente diseñado, no sólo podemos reducir la producción de IGF1 a partir de microglia, sino que también podemos activarlo en modo de ataque a tumores”, concluye Zong.



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