Un grupo de investigadores biomédicos de la Universidad de Maryland han puesto en “animación suspendida” a un ser humano por primera vez, según ha declarado el director del grupo a New Scientist. Samuel Tisherman, que así se llama, lleva más de una década trabajando en un ensayo clínico que permita llevar esa idea descabellada a los hospitales de todo el mundo. Ahora puede haberlo conseguido.


Ganarle tiempo al trauma

El ensayo Desde hace unos tres años y con el visto bueno de la FDA norteamericana, el equipo de Tisherman trabaja en desarrollar lo que denominan “preservación de emergencia y reanimación”. Está previsto que participen unas 20 personas y, según sus cálculos, tendría que concluir a finales de este año. Es decir, que hasta el año que viene no tendremos los primeros resultados.

La técnica El trauma no solo es la principal causa de muerte en menores de 46 años, sino que es algo que puede ocurrirnos en cualquier momento. La EPR o animación suspendida es una técnica pensada para ser utilizada en traumas urgentes en los que se tiene que intervenir a contrarreloj para evitar la muerte. La EPR intentaría dilatar ese tiempo dando a los médicos más margen de maniobra.

Según se explica en la documentación del ensayo clínico, la técnica conlleva enfriar al paciente a una temperatura de entre 10 y 15 grados sustituyendo la sangre por una solución salina muy fría. Esto provoca que la actividad neurona, fisiológica y celular del paciente se detenga casi por completo. Eso ampliaría hasta las dos horas lo que en condiciones normales serían solo minutos.

Estudios previos En animales, el equipo de Tisherman había conseguido ‘suspender’ a cerdos durante tres horas. Ahora, creen que están preparados para dar el salto: “sentimos que era hora de llevarlo a nuestros pacientes. Lo estamos haciendo y estamos aprendiendo mucho a medida que avanzamos”, explicaba.

Muchas dudas. Sin embargo, no sabemos mucho más: Tisherman explicó estos avances el lunes en un simposio en la Academia de Ciencias de Nueva York, pero no sabemos ni cuántas personas se han sometido a este tratamiento, ni durante cuánto tiempo, ni los resultados.

Habrá que esperar a los resultados de este ensayo clínico y a toda la investigación que vendrá si los datos son positivos. No obstante, la posibilidad de poder dominar la “animación suspendida” es una excelente noticia. No solo porque es una técnica que podría salvar muchas vidas, sino porque nos hace soñar con muchas otras posibilidades.

Imagen | Piron Guillaume



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