Carne que no es carne, pescado que no llega de ningún pez, y ahora el huevo que no necesita gallina para ser creado. 

Los proyectos que intentan ofrecer alimentos de origen animal sin derivar de animales están dejando de ser mera anécdota para convertirse en una realidad.

Si todo empezó con la carne de vacuno, a través de opciones que imitaban su sabor, textura y apariencia por medio de derivados vegetales — con el objetivo de reducir los efectos contaminantes de la ganadería— poco a poco se ha visto como estos productos han ido ampliando su oferta en el mercado, volviéndose más habituales e incluso dando el salto a otros alimentos como el pollo o el pescado. 

Ahora es el turno del huevo.

Bajo el nombre de An Egg Without a Chicken (que puede traducirse como Un huevo sin pollo), el proyecto liderado por la diseñadora Annie Larkins ha logrado crear un huevo que sin provenir de una gallina guarda bastantes similitudes con el alimento real.

El objetivo para ello no ha sido otro que intentar dar una respuesta alternativa y sostenible a las prácticas actuales de producción de alimentos.

“Ante el cambio climático, necesitamos alejarnos de la agricultura animal intensiva y explorar fuentes alternativas de proteínas”, explica Larkins a la revista Dezeen, especializada en diseño, y tecnología.

Llevo más de 15 años sin comer carne y he probado la hamburguesa de carne que no es carne, de Beyond Meat — este es mi veredicto

Tal y como recoge el medio, el resultado ha sido un huevo creado a partir de proteína de guisante que no solo recuerda en su sabor al producto original. Su valor nutritivo también se ha buscado alcanzar, aunque como comenta la creadora, sin conseguir lograrlo en su totalidad debido a la complejidad nutricional de este alimento.

Además, en su intento por imitar en lo posible al alimento real, el producto de Larkins cuenta con una yema — creada a partir de alginato, una sustancia química presente en las algas pardas — y por supuesto una cáscara que lo envuelve todo y puede romperse. Esta fue creada al sumergir el interior del huevo en una cera vegetal derretida.

Pero si bien el objetivo final es ofrecer un alimento lo más similar en sabor y nutrientes al original, la creadora se ha servido del diseño para ofrecer opciones que nada tienen que ver con la realidad como huevos con forma de cubo o alargados.

An Egg Without a Chicken fue presentado en la pasada edición de la Feria Dutch Design Week en Eindhoven celebrada entre los días 19 y 27 de octubre, pero no se espera que vaya a dar el salto a las tiendas.

Como reconoce su creadora, el proyecto no presenta una solución alternativa real, sino cuestionar de dónde proviene nuestra comida. Es sin embargo un intento de abrir un debate en torno al problema que supondrá tener que alimentar una población creciente en un futuro sin perjudicar con ello el medio ambiente



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