En muchos casos infravaloramos los efectos nocivos que tiene el hecho de no dormir correctamente como uno desearía. Según la Sociedad Española del Sueño (SEN), solo un 30% de la población admite descansar entre siete y nueve horas cada noche, el intervalo recomendado por los especialistas de la salud. Si no tienes un sueño reparador, eres más propenso a sufrir trastornos mentales como ansiedad o depresión, pero una reciente investigación ha arrojado unos resultados más preocupantes de esta falta de descanso nocturno.

El estudio, publicado en el ‘Journal of Neurology, Neurosurgery & Psychiatry‘, analizó los datos de 51 estudios de personas de mediana edad en América del Norte, Europa y el este de Asia para ver si había un vínculo entre los problemas relativos al sueño y los trastornos mentales. Así, los científicos hallaron que sí que existe una relación entre el insomnio y el riesgo de desarrollar alzhéimer en las etapas finales de la vida, según informa el diario ‘Health‘.

Ciertos problemas del sueño como el insomnio pueden causar inflamación en el cerebro que puede conducir a casos de alzhéimer

Concretamente, aquellos que tienen serias dificultades para dormir por la noche o permanecen demasiado tiempo en vela tenían una probabilidad de un 27% más de contraer demencia o enfermedades como el alzhéimer. Las personas que simplemente tenían falta de sueño, un 24%, y aquellos con apnea del sueño, un trastorno potencialmente grave en el que la respiración se detiene, se llevan la peor parte: hasta un 29% de probabilidad de sufrir una pérdida severa de memoria.

Aunque pueda sonar muy impactante y sorprendente, la relación entre sufrir esta enfermedad degenerativa del cerebro y tener dificultades para conciliar el sueño no es una idea nueva. “Sospechamos que esto fuera así durante un largo período de tiempo”, asegura el Christopher Winter, autor del célebre libro ‘The Sleep Solution: Why Your Sleep is Broken and How to Fix It’. “Diversos estudios han ido aproximándose a esta idea”.

Para conocer más de cerca esta relación, cabría hacer una apreciación sobre la naturaleza del alzhéimer. “La demencia es un término que se usa para describir la pérdida del funcionamiento cognitivo, como pensar, recordar y razonar, así como las habilidades de comportamiento hasta el punto de interferir en la vida privada y pública de una persona”, según afirma el Instituto Nacional sobre Envejecimiento estadounidense. Por ello, existen diversas formas de demencia, la principal es el alzhéimer, pero también existe la demencia con cuerpos de Lewy (la cual causa una disminución de progresiva de las capacidades mentales o síntomas similares al Parkinson), o los desórdenes frontotemporales (que afecta a la personalidad, el comportamiento y el lenguaje).

“Las personas con demencia pueden desarrollar problemas de memoria, en el lenguaje, la percepción visual, la resolución de problemas, el autocontrol o la capacidad de concentración”, recuerdan desde ‘Health’. Muy común a medida que envejecemos, pero ello no implica que sea un rasgo que defina este período.

Insomnio y alzhéimer: las razones

¿Cuál es la razón principal de que los trastornos del sueño también interfieran en los del cerebro? Wei Xu, profesor de Neurología en la Universidad Qingdao de China, tiene varias teorías. La primera es que ciertos problemas del sueño como el insomnio pueden causar inflamación en el cerebro que puede conducir a la demencia. Otra causa es que podrían reducir la eficiencia del metabolismo en el cerebro, como la capacidad de la mente para transferir desechos a través de su sistema glifático, lo que podría producir la pérdida de células neuronales.

“Los problemas del sueño también pueden conducir a la atrofia o contracción de áreas importantes en el cerebro, como el hipocampo, que regula la motivación, las emociones, el aprendizaje y la memoria”, explica Xu al medio estadounidense. En definitiva, dormir bien es mucho más importante de lo que crees, y si no consigues obtener tu merecido descanso diario es mejor que te pongas en las manos de un médico o profesional, ya que las enfermedades que puede producir la falta de sueño a largo plazo pueden ser muy graves.



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