2019 ha sido, probablemente, el año más movido en Reino Unido desde que una mayoría votara a favor de salir de la Unión Europea hace más de tres años. En este decodificador se trata de resolver algunas dudas sobre el pasado, presente y futuro del país tras la mayoría absoluta de Boris Johnson hace una semana.

¿Qué pasó antes de las elecciones?

Contra todo pronóstico, Boris Johnson logró renegociar el pasado mes de octubre un nuevo Acuerdo de Retirada con la UE. El de su antecesora Theresa May fue rechazado hasta en tres ocasiones en la Cámara de los Comunes.

Los tres pilares del pacto no han cambiado: factura de divorcio para Londres de entre 40 y 45 mil millones de euros; garantía de los derechos de los alrededor de tres millones de comunitarios residentes en suelo británico (entre ellos los más de 240.000 españoles) y evitar frontera dura entre la República de Irlanda e Irlanda del Norte para no poner en peligro la paz conseguida en el Ulster en 1998.

La principal diferencia con respecto al pacto de May atiende a esta última cuestión. Mientras la que ‘expremier’ quería dejar a todo el Reino Unido dentro de la unión aduanera hasta cerrar un acuerdo comercial, Johnson aboga por sacar al país de la unión aduanera para cerrar acuerdos comerciales con terceros, pero deja al mismo tiempo a Irlanda del Norte alineada con normativa comunitaria. El ‘tory’ defiende que no habrá ahora controles en el mar de Irlanda, pero documento gubernamentales señalan lo contrario. Veremos cómo queda ahora resuelta esta cuestión.

¿Se llegó a votar el acuerdo?

La mayor obsesión de Johnson era cumplir con su promesa de sacar al Reino Unido de la UE para Halloween. De ahí que organizara una sesión extraordinaria el sábado 19 de octubre para que sus señorías ratificaran el acuerdo. Se le llamó “Súper Sábado”, la primera sesión extraordinaria en fin de semana desde la Guerra de las Malvinas de 1982. Pero finalmente no hubo votación.

Sus señorías aprobaron en su lugar la enmienda presentada por el ‘tory’ rebelde pro UE Oliver Letwin, que le obligó a Johnson a pedir una nueva prórroga a Bruselas. Los Veintisiete se la concedieron hasta el 31 de enero 2020.

Tras la prórroga, Ley Brexit

Una vez se aseguró una nueva prórroga que acabara con los fantasmas de la temida salida abrupta, el 22 de octubre la Cámara de los Comunes aprobó -por 329 votos a favor frente a 299 en contra- dar luz verde a la tramitación de la Ley Brexit (que engloba el Acuerdo de Retirada y legitima en sí el divorcio). Fue tremendamente significativo. Por primera vez desde que comenzó el tortuoso proceso en 2016, los diputados lograron sacar adelante un plan relativo al divorcio.

Sin embargo, acto seguido, rechazaron -por 308 votos a favor frente a 322 votos en contra- la moción que había presentado el Gobierno para realizar todos los trámites por la vía rápida. En concreto, Johnson quería dejar todo finiquitado en la Cámara Baja en tres días a fin de lograr cumplir con el divorcio para Halloween. Pero sus señorías no querían prisas.

Se convocan elecciones anticipadas

Se convocan, por tanto, elecciones anticipadas para el 12 de diciembre donde Johnson arrasa. Tiene ahora una mayoría absoluta de 80 escaños.

Nuevo discurso de la Reina

La salida de la UE será la medida estrella que el Gobierno anuncie en su programa para la legislatura que oficialmente se inaugurará el jueves con el llamado Discurso de la Reina. Como jefa de estado, Isabel II leerá las propuestas su Ejecutivo. Normalmente la ceremonia cuenta con pompa y boato, pero desde Palacio ya se ha advertido que, en esta ocasión, se tratará de una ceremonia de menor envergadura. Al fin y al cabo, hace menos de tres meses que la soberana anunciaba las políticas que tenía pensado llevado a cabo Boris Johnson, después de que éste se trasladara en julio a Downing Street tras ganar las primarias del Partido Conservador.

Viernes, Ley Brexit

Sin tiempo que perder, a expensas aun de que dé su aprobación protocolaria el llamado Mr. Speaker, el Ejecutivo tiene intención de presentar este viernes en la Cámara de los Comunes, la llamada “Ley del Brexit” que incluye el nuevo Acuerdo de Retirada que el premier cerró con la UE.

Con el inicio de la nueva legislatura, la tramitación de la normativa debe comenzar ahora de nuevo. En cualquier caso, con una mayoría absoluta de hasta 80 diputados, el premier no tiene que temer ahora a la oposición y tampoco a los rebeldes pro UE de sus propias filas, ya que a todos los candidatos tories que se presentaban para estos comicios, les hizo firmar un compromiso para apoyar ahora sus planes respecto al histórico divorcio.

La ratificación de la ley se espera para la segunda mitad de enero. No puede apurarse hasta el último momento, porque el Acuerdo de Retirada tiene que ser ratificado también por el Parlamento Europeo.

Tras el 31 de enero, todo sigue igual

A partir del 1 febrero comenzará un periodo de transición, que durará como mínimo hasta diciembre de 2020, donde el Reino Unido seguirá siendo miembro del mercado único (con la libertad de movimiento de personas que eso implica) y la unión aduanera aunque sin tener ya ni voz ni voto.

Futuras relaciones UK-UE

Psicológicamente, la salida del bloque será un gran paso para ambos lados del Canal de la Mancha. Pero en absoluto se dará carpetazo al divorcio, ya que durante el periodo de transición comenzarán las aún más complicadas negociaciones sobre las futuras relaciones entre el Reino Unido y la UE.

El periodo de transición se puede ampliar uno o dos años siempre que se comunique antes del 1 de julio de 2020 a la UE. El manifiesto tory promete no ampliar este periodo más allá de diciembre de 2020. Y es entonces cuando, de nuevo, aparecerá el fantasma de la ruptura caótica. Se antoja materialmente imposible negociar en apenas once meses, unas relaciones futuras que, aparte del pacto comercial, deben tratar otras áreas como seguridad o intercambio de estudiantes. Convenios comerciales menos ambiciosos entre el bloque y países como Ucrania, Canadá, Corea del Norte, Japón o Singapur han llevado una media de entre cuatro y nueve años para negociar y ratificar. Por lo que no se descarta nuevas ampliaciones de plazos.

Aparte de negociar el acuerdo futuras relaciones, este se tiene luego que ratificar. Si es uno sencillo, solo con aranceles y poco más, puede ser por el procedimiento rápido. Pero si incluye servicios (sector que representa el 80% de la economía británica), tendría que pasar además del Parlamento europeo, por todos los parlamentos nacionales de los Veintisiete y unos cuantos regionales



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