El fichaje de João Félix es la mayor apuesta financiera y deportiva que ha hecho el Atlético de Madrid en toda su historia. Miguel Ángel Gil aceptó la propuesta de Andrea Berta y firmó a la mayor promesa del fútbol europeo, que estaba a tiro del Real Madrid y el Manchester City y se decidió por el Atlético porque Simeone estaba de acuerdo con la contratación. El entrenador colchonero es quien tiene la última palabra en todos los fichajes. El director deportivo y el CEO de la entidad le consultan todo, le dan varias opciones y la última palabra la tiene siempre él. No siempre le fichan todo lo que pide, pero lo intentan, como están haciendo ahora con Cavani.

Resultó extraño, cuando se produjo su fichaje, que se contratara a un futbolista del perfil de João Félix que no encajaba a priori en el modelo de juego de Simeone. Pero el club se encargó de contar que el entrenador estaba entusiasmado con su contratación. Conociendo mínimamente al argentino, se sabía que no era el entrenador ideal para la progresión del futbolista, menos para diseñar el ataque en torno a él. Ha pasado media temporada y se ha comprobado que Simeone ha hecho con João Félix lo que se esperaba: moldearle para que mejore su manera de defender y que sepa jugar a 70 metros de la portería rival para salir al contraataque. Pero se ha visto que João no es un jugador para desempeñarse en la banda corriendo detrás del lateral rival. Una cosa es arrancar desde la banda un ataque y otra tener obligaciones defensivas que provocan que esté muy lejos de la portería y sin frescura a la hora de llegar a la zona de finalización.

Simeone observa con detenimiento a Joao en un entrenamiento en Majadahonda. (EFE)

Cierto desencanto

Llegados a este punto, nos encontramos por primera vez con que el liderazgo de Simeone está amenazado. La enorme inversión en su fichaje (127 millones de euros) y la gran ilusión que ha despertado en los aficionados rojiblancos hacen que ya exista un cierto desencanto porque el Cholo no le está sacando el rendimiento que se suponía. Es más, existe la sensación de que el Cholo ha iniciado una guerra fría contra el llamado ‘Menino de Ouro’. Es la primera vez que el argentino, que se ha convertido en el auténtico dueño del Atlético porque se hace todo lo que él dice, puede perder uno de los pulsos que plantea habitualmente para demostrar quien manda. Su trato a João Félix no está gustando nada a los dirigentes del Atlético que ven como su inversión corre serio riesgo de no ser rentable en el plano deportivo (económicamente cuentan con ofertas para venderlo por más dinero que le contrataron) y no están dispuestos a que el Cholo tire por tierra la apuesta.

A Simeone se le nota por primera vez sin autoridad en sus decisiones porque en otra tesitura habría sentado ya en el banquillo a João Félix y le mantiene de titular indiscutible, por lo que la guerra que pretende abrir en el vestuario poniendo a los compañeros en contra de João Félix le va costar que estalle. Pesos pesados como Oblak están a muerte con el proyecto del crack portugués y el grupo es una unidad sana que no entra en provocaciones para montar una bronca que solo interesa al entrenador, que se basa en los conflictos para fundamentar su liderazgo.

Félix, cabizbajo tras ser sustituido en el último encuentro contra el Levante. (EFE)

Paso al frente

João Félix, que tiró un penalti ante el Lokomotiv de Moscú en Champions sin permiso del entrenador, sigue convencido de que el Atlético de Madrid ha sido una gran elección. Lo que no está tan claro es si el Cholo era el entrenador más adecuado para su progresión. Si no estalla el conflicto aún hay tiempo para que Simeone se responsabilice de cuándo empiece a rendir el portugués. Pero para ello debería potenciar y trabajar la fase ofensiva. Porque el Atlético tiene equipo para atacar y someter al rival. El primer gol ante el Levante es un ejemplo de que el Atlético puede realizar ataques brillantes y eficaces. Pero Simeone prefiere ensayar y poner el acento en la fase defensiva. Así ha logrado los objetivos y ha sido decisivo para que el Atlético se coloque entre los diez mejores clubes de Europa.

Un fichaje como el de João Félix ha cambiado el escenario a Simeone y le está exigiendo dar un paso al frente y mejorar y ensayar la fase ofensiva. Pero el Cholo no parece dispuesto a cambiar nada ni por João Félix ni por nadie. Sigue convencido de que su método es el mejor y no piensa cambiarlo. Pero la gestión de la adaptación del luso no está gustando a los dirigentes del club, que no disimulan su malestar. Sabían que no era un futbolista del perfil del Cholo, pero como él les dijo que le quería confiaban en que jugaría de la mejor manera para aprovechar sus condiciones. Y eso, de momento, aún no ha sucedido.



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