La Luna se convertirá de aquí a pocos años en un nuevo ”laboratorio”. Varias agencias espaciales, tanto privadas como públicas, quieren ir más pronto que tarde a la Luna, y los preparativos ya han comenzado. Uno de esos preparativos pasa por desclasificar el material lunar, y la NASA ha dado permiso para abrir un cofre sellado desde hacía 45 años. La pregunta es… ¿por qué ahora?

Los astronautas que fueron a la Luna en las diferentes misiones no volvieron con las manos vacías. Trajeron muchísimos materiales recogidos en la superficie de nuestro satélite y, en total, la NASA tenía nueve contenedores sellados. Se habían abierto seis para investigar, pero quedaban tres totalmente cerrados.

Ahora, tras pedir permiso hace unos meses, diferentes grupos de investigadores han tenido acceso al contenedor 73002 con materiales traídos por el Apolo 17.


La historia de la NASA da para muchos reportajes pero pocas veces se habla de la gran contribución que han hecho a la mejora de la vida en la Tierra.

En este contenedor hay rocas lunares y otros materiales de la superficie que ha estado sellado herméticamente y en nitrógeno líquido durante los últimos 40 años.

Había interés en ver qué contenía para poder estudiar los materiales, pero la NASA ha concedido el permiso justamente ahora para prepararse para la misión que llevará astronautas a la Luna en 2024.

Ya os hemos contado que Estados Unidos quiere volver a la Luna para quedarse, pero antes de la misión ”definitiva” a finales de la década de 2020, la NASA quiere hacer una nueva exploración en el satélite, y para eso mandará la misión de 2024.

El objetivo es estudiar la composición de los elementos de este contenedor con rocas lunares para ver si podemos aprovechar algo de cara a la misión lunar y, también, para estudiar si con los componentes, o trazas de elementos, que haya en el contenedor se puede crear agua, combustible o, incluso, cemento en la superficie lunar.

Como podéis imaginar, la NASA ha sido muy celosa con el contenido de estos contenedores, pero las técnicas actuales permiten examinarlos previamente para ver cuál es la mejor forma de abrirlos. Además, tenemos métodos muy poco invasivos para estudiar las muestras en caso de que se quieran conservar para, en un futuro, volver a incidir en ellas.



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