Surgen las primeras discrepancias de Diego Pablo Simeone con la estrella del equipo: Joao Félix. Al Atlético de Madrid no se va a hacer méritos para que te nombren Balón de Oro ni se quiere estrellitas. Se lo ha dejado claro Simeone a Joao Félix después de conseguir el objetivo de pasar a los octavos de final de la Champions. Un punto de inflexión para un entrenador angustiado por la ansiedad que tiene el equipo con el gol. Si Joao Félix pretende ser el Messi del Barcelona o el Cristiano Ronaldo de la Juventus que se le vaya quitando de la cabeza esa idea. Simeone deja claro al joven portugués que el equipo está por encima de las individualidades y lo hace en un momento de la temporada oportuno. Cuando pierde el pulso por la Liga, pero queda por delante la competición que obsesiona al Cholo. La Champions es una asignatura pendiente para el técnico argentino. Una espina clavada desde hace tiempo con los malos recuerdos que le dejaron las dos finales perdidas contra el Real Madrid. A Joao Félix le tendrán que explicar (otra vez) de qué va esto de ser jugador del ‘Cholo’.

El toque, aunque parezca sutil y aleccionador, es un aviso del que tiene que tomar nota el chico de los 127 millones de euros. “Tiene un montón de cosas para darle al equipo. Necesitamos que combine mejor con los delanteros y pueda encontrar el último pase para que podamos encontrar la finalización para cerrar los partidos antes”, es el mensaje público del entrenador al chaval de 20 años. El ‘Cholo’ decide no esconder lo que piensa de un futbolista por el que el club ha hecho un fuerte desembolso y la afición se irrita. El chico tiene su egoísmo. No lo esconde. Pone caritas porque quiere acabar los partidos.

Joao Félix celebra el gol al Lokomotiv en la Champions. (EFE)

Simeone lleva tragando esta historia un tiempo y decide poner las cosas en su sitio, con el primer objetivo cumplido en la Champions, antes de que al chico se le pueda subir a la cabeza el éxito o confundirse. El proyecto de Simeone son soldados que se ayuden los unos a los otros. Necesita recuperar o volver a perfeccionar la idea de ejército que le llevó a disputar esas dos finales de la Champions. De esto tiene que tomar nota Joao Félix. Está a tiempo y el toque de su entrenador no es gratuito. Cuando Simeone habla en estos términos es porque detecta algo que perjudica su método de trabajo y puede que haya perdido la paciencia.

La seriedad de Saúl con el portugués

Viene de atrás el enfado de Simeone con ciertos vicios que no le gustan de Joao Félix y los errores del equipo. Se embarró por decir que esta temporada era de transición y le cayó de todo por rebajar la ilusión y las expectativas de unos aficionados y un proyecto que invirtió 127 millones de euros en Joao Félix y otros tantos en diferentes refuerzos. La bronca que tiene Simeone le hizo rectificar. Reculó y mostró su enfado. Le sentó fatal que se dijera que pone excusas. Se explayó en sus explicaciones para los que puedan perder la fe.

Sineone no quiere que le pongan la cara colorada. “Cuando hablo de transición lo hago de un chico como Joao Félix, que tiene 19 años, y otro como Griezmann, que se fue y tiene 27. Y cuando hablo de transición digo que nos tenemos que renovar, como lo hicimos cada año desde que llegué, para competir en cada partido y dar lo mejor que tenemos nosotros. El que considera que la palabra transición conlleva tomar el sol y esperar todo el año a que las flores salgan solas… no me conoce”. Este ’no me conoce’ es el que va dirigido para los que le critican por tener al equipo alejado de Barcelona y Real Madrid y al vestuario. En especial para Joao Félix, que acaba de llegar y le recuerda que tiene que jugar en equipo.

Al toque público de Simeone se suma uno de los veteranos tras el partido contra el Lokomotiv. Saúl es de la guardia pretoriana del Cholo. Un referente de la esencia del cholismo, que piensa y conoce cuál es la filosofía que más le conviene al equipo. Lo que dice Saúl (o mejor transmite con su seriedad) es aplicable a otros como Koke. Se niegan a regalarle flores a Joao Félix tras la clasificación para los octavos de la Champions. Los pesos pesados del Atleti están más preocupados por encontrar la filosofía del equipo compacto y agresivo que de un jugador que costó 127 millones de euros y ahora no hay motivos para regalarle flores.



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