Masana Izawa, de 69 años, es una persona especial. Su logro: lleva 45 años defecando al aire libre y únicamente ha usado 14 veces un váter convencional en lo que va de siglo XXI. ¿La razón? Es su forma de devolver la vida a la naturaleza.

Izawa es un activista por el medio ambiente y antiguo fotógrafo de setas japonés que comenzó a defecar al aire libre hace 45 años. Al principio, llevaba a cabo esta práctica como protesta por la construcción de una planta de tratamiento de residuos.

¿Por qué la gente no se hace responsable de sus propios desechos? ¿La gente sabe o se preocupa por cómo se procesan sus residuos después de tirarlos por el inodoro? ¿Y nuestras heces realmente se desperdician?”, señalaba en una entrevista en The Japan Times. “Después de pensarlo un poco, decidí empezar a defecar al aire libre para ser parte del ciclo de la naturaleza: cavar un agujero en el suelo y cubrirlo después”.

“Ni mental ni físicamente incómodo”

Izawa reconoce que estaba enfadado porque nadie parecía dispuesto a tomar posesión de sus desechos y él decidió hacer algo para cambiar esto. Y así lo hizo. “Aunque era muy diferente de la defecación anterior en el inodoro, no era física ni mentalmente incómodo“. Izawa, que se autodenomina “Maestro de la caca en el suelo”, confiesa que encontró “gran alegría” por la responsabilidad que estaba asumiendo con sus excreciones. “Comer es algo como quitar la vida, pero también es nuestro derecho. Hacer caca es una responsabilidad de la que tenemos que ser conscientes. Hacer caca al aire libre es una forma de devolver la vida“, añade.

Selecciona un lugar apropiado para no contaminar la montaña o el agua. Asegúrate de cavar un agujero y ahí deposita tus excrementos

Nuestro protagonista admite que ha habido alguna reacción negativa a su hábito poco ortodoxo, pero sostiene que no está haciendo nada malo. “Hay críticas a la defecación al aire libre, hay gente que dice que es insalubre, peligroso, ilegal, etc. Pero nunca me han dicho que no lo haga“, sostiene. Izawa vive en una casa en el campo, por lo que las autoridades no le han pillado en pleno acto (solo un vagabundo lo ha hecho). De hacerlo, el castigo probablemente sería una multa de 10.000 yenes (84 euros).

Si esta práctica te convence y quieres seguir sus pasos, Izawa te da un par de consejos: debes seleccionar un lugar apropiado para no terminar contaminando la montaña o el agua, donde el poder de descomposición es débil. Asegúrate de cavar un agujero y ahí deposita tus excrementos. Preguntado qué tipo de follaje usa para limpiarse, recomienda Paulownia, Vitis coignetiae, Populus alba, Stachys bizantina y girasol, aunque hay muchas hojas suaves y absorbentes por el campo que pueden servir.

“Soy un activista tratando de cambiar la forma de pensar de la gente, usando el simbolismo de la caca”, aclara Izawa. Eso sí, ha habido, a día de hoy, 14 veces durante este siglo en el que ha tenido que usar un inodoro convencional: “ciertas situaciones requieren de baños.



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