Los vehículos Tesla utilizan un sistema keyless para facilitar el acceso al interior. No emplean una llave como tal, sino un chip con un identificador único que el dueño del coche lleva en una tarjeta. Ese chip es detectado por un lector de radiofrecuencia del vehículo, abriendo la puerta y poniendo en marcha el motor. El problema de esta tarjeta es que la puedes perder o dejarla olvidada en algún sitio, así que a la ingeniera de software Amie Dansby no se le ha ocurrido otra cosa que implantarse la llave dentro de su cuerpo, para que su Tesla se abra simplemente acercando la mano.

Es lo que se conoce con el nombre de biohacking, una filosofía de vida que cada vez tiene más adeptos. Los biohackers busca mejorar el concepto de ser humano mediante implantes cibernéticos. Dejar de ser humanos para convertirnos en transhumanos.

Lo más común es implantarse un chip identificador bajo la piel capaz de abrir puertas o desbloquear el móvil. Pero los más extremistas, conocidos como grinders, no dudan en implantarse objetos y tecnología de un tamaño considerable, hasta el punto de requerir intervenciones quirúrgicas.


Desde sus orígenes, la Humanidad persigue la inmortalidad y la eterna juventud. El biohacking busca mejorar nuestra condición humana con implantes cibernéticos. Te explicamos quienes son los biohackers, y por qué se instalan chips dentro del cuerpo.

Amie Dansby es ingeniera de software, cosplayer y biohacker. Lleva implantado un biochip que le permite desbloquear su móvil, acceder directamente a su web en el navegador, o abrir la puerta de su casa.

Ahora quiere implantarse la llave de su Tesla bajo la piel. Mientras que un biochip convencional tiene el tamaño de un grano de arroz, el chip del Tesla y el biopolímero de protección tienen el tamaño de un muñeco de Lego, así que no es una cosa como para tomárselo a broma.

Lo primero que ha hecho es disolver la tarjeta de Tesla Model 3 en acetona, para deshacer el plástico y extraer el chip que abre la puerta del coche. Después los expertos en implantes RFID Dangerous Things han encapsulado el chip en un biopolímero, para que el cuerpo no lo rechace. Finalmente, un experto en piercings se lo ha implantado dentro del brazo. Lo explica en este vídeo:

Durante los primeros días tras la operación el chip no funcionaba debido a la hinchazón de la herida, pero asegura que el corte se está cerrando, y ya ha conseguido abrir el coche acercando el brazo. Pronto subirá un vídeo para mostrarlo.

Los métodos y los fines de los biohackers son cuestionables, pero hay algo innato en el ser humano que nos impulsa a ir un poco más allá de lo que somos. El deseo de obtener superpoderes, de superar todas las enfermedades, de alcanzar la inmortalidad, es tan antiguo como la Humanidad. Y no se va a detener aquí.



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