Las diferentes agencias aeroespaciales están, continuamente, aireando sus nuevos descubrimientos. La actualidad estos últimos meses se ha centrado en las herramientas que están desarrollando para ir a la Luna o a colonizar Marte, pero hay veces que nos sorprenden con elementos que están más allá de nuestro sistema. Es el caso de HR 5183 b, un exoplaneta con una órbita extrañísima alrededor de su estrella.

En un sistema solar, no todas las órbitas son perfectamente concéntricas, con la estrella en el centro de la circunferencia y el planeta girando siempre a la misma distancia de la misma. Sin embargo, ninguno de ”nuestros” planetas tiene una órbita tan extraña como la del exoplaneta HR 5183. 

Y es que, este cuerpo con una masa tres veces superior a la de Júpiter, que ya es decir, tarda entre 45 y 100 años en dar una vuelta a su estrella en una órbita con forma de huevo. No está en nuestro sistema solar, pero los investigadores de Caltech han simulado la órbita del planeta comparándola con la de algunos de los cuerpos de nuestro sistema para que veamos lo raro que es el camino:

El movimiento es, además, de lo más curioso. Y es que, la mayor parte de la órbita se realiza en la parte más alejada a la estrella, a una velocidad muy lenta. Sin embargo, llegado a cierto punto, comienza a ”acelerar” para pasara a toda velocidad al lado de su sol.

El motivo por el que realiza este recorrido se desconoce, pero los científicos del Caltech barajan una posibilidad. Según ellos, en algún momento habría tenido un planeta ”gemelo” muy cerca de su órbita y, llegados a cierto punto, ”colisionaron”, propiciando uno de ellos una ”patada” gravitacional que empujó a HR 5183 b a la órbita que realiza actualmente.

Aunque no nos ”toque” en nada este descubrimiento, lo interesante es que los investigadores descubren constantemente elementos más allá de nuestro sistema solar con el que poder seguir trazando un mapa del espacio.

Además de las investigaciones con radiotelescopios y sondas como la Voyager, las investigaciones basándose en las ”sombras” de los planetas pasando por delante de su estrella dan valiosa información sobre otros cuerpos que hay ahí fuera. Eso sí, es un método mucho más tradicional… e impreciso para conocer el espacio, ya que los datos que se recaban son mínimos.



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