Todos conocemos a alguna persona que nos hace sentir mal cuando estamos con ella o hablamos por teléfono, e incluso a través de redes sociales. Quizá nos pone nerviosos, nos irrita, nos deprime. Peor aún: nos hace sentir culpables de cosas que no tenemos culpa. Vamos a ver cómo podemos identificar a una persona tóxica en cuestión de minutos, antes de que sea demasiado tarde.

El concepto de persona tóxica es emocional o social, pero muchas veces se convierte en una malestar físico: hay personas que nos provocan dolor de cabeza, dolor de estómago, y en casos extremos, incluso mareos. Realmente pueden absorber tu energía, hasta el punto de llegar a la depresión. Vamos a tratar de identificarlas.

Quizá descubras que una persona querida te resulta tóxica. ¿Se puede cambiar su personalidad? Es muy difícil. Suelen ser muy egocéntricas y no son capaces de ver el sufrimiento o el daño que hacen a los demás. Pero sabiendo cómo actúan puedes mantenerlas a raya o poner freno a su influencia negativa.


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Las personas tóxicas se caracterizan porque son amigables y encantadoras. Tienen carisma, son embaucadoras y saben manipular a las personas. Así es como atraen tu atención y comienzan a atar lazos de dependencia.

Son muy egocéntricos

Cuando el 90% de la conversación con una persona siempre trata sobre ella, cuidado. Incluso aunque cambies de tema, lo volverá a encauzar hacia su persona. Suelen ser presumidos y egocéntricos, el mundo gira alrededor suyo y todos deben girar a su alrededor.

Critican a todo el mundo

Un rasgo común de casi todas ellas es que se dedican a criticar, desprestigiar y poner verdes a terceras personas que no están presentes. Casi siempre sin razones de peso, e incluso sin que venga a cuento.

Su intención es que pierdas confianza e incluso des la espalda a personas de tu círculo de amigos o compañeros de trabajo, para aumentar su influencia sobre tí.

Se creen especiales y exigen un tratamiento especial

Este tipo de personas creen que tienen una serie de privilegios que te exigen que les hagas favores, incluso aunque te acaben de conocer. Desde que les invites a un evento privado a que le compres el almuerzo en el bar durante el descanso del trabajo, o les hagas el trabajo que a ellos no les da tiempo.

Estas exigencias aumentan a medida que se alarga la relación.

Siempre están quejándose

Es habitual que siempre se estén quejando de algo, o de alguien. Siempre ven el lado negativo de las cosas. Te generan malestar e insatisfacción porque no es sano estar siempre a malas con todo el mundo o fijarse solo en sus defectos.

El problema viene cuando esa persona es tu jefe, tu pareja o un compañero de trabajo, y te implica a tí en sus insatisfacciones, obligándote a hacer cosas que no quieres.


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Te hacen sentir culpable

Su capacidad para manipular consigue que tengas que explicarles y justificar todas tus acciones, incluso cosas triviales, como que te has comprado un dulce al salir del trabajo o que no le puedes ayudar con sus tareas porque tienes la gripe y estás muy cansado. Te hacen sentir culpable en circunstancias que no tienen culpabilidad.

Te conviertes en su sirviente

A medida que la relación avanza, su manipulación termina convirtiéndote en su mayordomo personal. Estás continuamente realizando recados y pequeñas tareas para ellos. Cada vez te exigirán un esfuerzo mayor.

No tienen interés en tí

Es probable que a los 15 minutos de conocer a una persona tóxica sepas todo sobre su vida (especialmente sus logros y éxitos), pero ella ni se molestará en preguntarte cómo te llamas. A medida que crece la relación quizá te pregunte qué tal el día o “cómo va todo“, pero se quedará en la superficie y no mostrará demasiado interés en conocerte mejor.

Tu cuerpo te habla

Pero la mejor forma de desenmascarar a una persona tóxica, es escuchar a tu propio cuerpo. ¿Cuando estás con ella notas un malestar en el estómago, una jaqueca repentina o irritabilidad? ¿Genera pensamientos negativos sobre ciertas personas o ciertas situaciones que a tí nunca se te habrían ocurrido, y te hacen sentir mal?

Es el momento de poner freno a esa relación, porque te puede hacer bastante daño. No quiere decir que las apartes de tu vida, especialmente si hay un vínculo, pero sí debes mantenerlas a raya y no permitir que te manipulen.



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