Generalmente, cuando tenemos relaciones sexuales buscamos llegar al orgasmo como el que se acerca a una meta tras hacer una carrera. En muchas ocasiones es nuestra máxima motivación; el clímax es lo que buscamos y, en caso de no poder corrernos por algún motivo, esto nos llena de dudas e incertidumbre, como si el sexo no hubiera valido la pena.

Según el profesor Anjan Chatterje todo proceso animal en el que esté envuelto el placer comprende tres grandes ciclos: la aparición del deseo, el momento en el que se lleva a cabo el comportamiento necesario para satisfacer dicho impulso y, finalmente, el placer en sí mismo. En otras palabras, el orgasmo sería ese pico del placer sexual, cuando más disfrutamos, y por ello nos parece tan importante llegar a él cada vez que tenemos relaciones.

Pero, ¿y cuando se convierte en una obsesión y su ausencia nos preocupa demasiado? ¿Y si nuestra pareja sexual consigue hacernos sentir incómodos porque nos pregunta continuamente si hemos llegado ya? Este comportamiento, según cuenta el terapeuta sexual Lawrence A. Siegel en la revista masculina ‘Men’s Health’, es bastante común en ellos: “Tuve una paciente que se llamaba Christine a la que le costaba llegar al orgasmo. Su pareja continuamente le preguntaba si estaba cerca o si había culminado durante el sexo, provocando que las relaciones acabaran siendo desagradables y estresantes”, explica.

Tener sexo pensando solo en el orgasmo es como comerse un helado y disfrutar solo de la cereza. El no llegar puede causar vergüenza y frustración

Pero, ¿por qué algunos hombres están obsesionados con ello? “Simplemente es algo que se enseña en esta sociedad”, cuenta Siegel. “Es lo que tienen que hacer, orientarse hacia sus objetivos, centrarse en la conquista como si llegaran a una meta“, explica. Algunas investigaciones sugieren que ellos pueden sentir menos hombría cuando no consiguen que su pareja alcance el orgasmo, llegando incluso a sentirse avergonzados o angustiados.

La brecha orgásmica

“Por supuesto que los hombres deben preocuparse por que su pareja alcance el clímax y no solo ellos”, cuenta, haciendo referencia a la brecha orgásmica o del placer. Por si nunca habías oído hablar de ello, se trata de un techo de cristal que compone la vida sexual. Según el ‘7º Barómetro 2018’ de la marca Control sobre los jóvenes españoles y el sexo, se puso de relieve que seis de cada diez mujeres tienen problemas para llegar al orgasmo durante el sexo (un 59,7%), prácticamente el doble que los hombres (un 23,3%).

“Es preocupante, desde luego, pero la solución no es eso a lo que los especialistas denominan ‘el imperativo del orgasmo‘, o, en otras palabras, la creencia de que cualquier sexo que no termine en clímax por ambas partes es un completo fracaso“, explica el terapeuta. “Si se presiona a las mujeres para que lleguen, será mucho más difícil que lo hagan, de hecho pueden caer en una espiral de vergüenza y ansiedad que disminuye el disfrute de las experiencias sexuales”, añade.

Según los estudios, existe un techo de cristal o desigualdad en el sexo. Ellas disfrutan de muchos menos orgasmos que ellos

Por lo que él aboga es por terminar con el orgasmo. Suena a locura, pero asegura que eliminar el objetivo de llegar al clímax puede reducir la presión y conseguir que te diviertas mucho más. “El sexo es mucho más que 20 segundos de orgasmo“, asegura, explicando los pasos a seguir para acabar con esta brecha del placer.

Primer paso: Deja de hacer preguntas ¡Ya! Nada de “¿estás a punto de llegar?, “¿sigo así?”, etcétera. Simplemente disfruta del momento sin presiones.

Segundo: céntrate, como decíamos, en disfrutar de la experiencia. Según la terapeuta sexual Vanessa Marín, tener una charla sobre el orgasmo es buena idea, pero antes: “La comunicación siempre es una buena idea, hablad de lo que os hace sentir bien y con lo que disfrutáis”.

Tercero: haced una lista de cosas que os gustaría probar en la cama. Masajes, caricias, besos profundos… se trata de explorar nuevas actividades en lugar de concentraros en el orgasmo, lo que os quitará un poco de presión.

Básicamente, pensar en el sexo centrándose solo en el orgasmo es como comerte un helado y disfrutar solo de la cereza. La intimidad, la pasión y la diversión en el sexo son igualmente importantes y a veces los dejamos de lado. Probablemente, por irónico que parezca, cuanto menos pienses en el orgasmo es más probable que llegues a él.



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