Con más de 22 millones de unidades vendidas, la Raspberry Pi es el tercer ordenador más vendido del mundo, y eso que apenas supera en potencia a un ordenador de hace 20 años.

¿Pero cómo es posible que un ordenador tan poco potente haya roto todas las previsiones de ventas? Hay varios factores que han convertido a la Raspberry Pi en un auténtico éxito de masas. Tal vez la clave principal de este éxito no sea el rendimiento que ofrece, sino más bien su versatilidad.

El éxito de la Raspberry Pi. que ya va por su cuarta generación, ha sorprendido incluso a sus creadores. Poca gente podía imaginar que, en un tiempo en el que los ordenadores montan procesadores con decenas de núcleos y la media de memoria RAM supera las dos cifras, un miniordenador tan modesto como la Raspberry Pi pudiera resultar un éxito total de masas.

Así se ha convertido la Raspberry Pi en un éxito de masas

Deseada incluso antes de su lanzamiento

Eben Upton, por aquel entonces director de estudios en la Universidad de Cambridge en el Reino Unido participó como jurado en una feria de tecnología para escolares en 2007. Un estudiante de 11 años se acercó para contarle que algún día le gustaría ser ingeniero electrónico como él. Al preguntarle qué equipo utilizaba para programar y desarrollar sus proyectos, el joven le contó que lo único que tenía era una consola Nintendo Wii porque sus padres no podían permitirse comprar un ordenador.

Escucha”Episodio #6: Raspberry Pi – ¿Qué es… ? Con Rubén Andrés Barbero” en Spreaker.

Eso indignó tanto a Upton que decidió desarrollar una placa base compacta básica con lo necesario para que cualquier estudiante pudiera aprender a programar y desarrollar sus proyectos con un coste muy bajo. De ese modo, incluso los estudiantes con menos recursos podrían desarrollar su talento.

La noticia de que un exprofesor de Cambridge había estado diseñando un pequeño ordenador barato para estudiantes llegó a oídos de la BBC, que emitió un reportaje sobre el proyecto antes de que la Raspberry Pi estuviera desarrollada en su totalidad.

El reportaje se convirtió en viral y la Raspberry Pi Foundation, entidad sin ánimo de lucro creada por Eben Upton para impulsar el proyecto, se vio rápidamente desbordada por las peticiones de estudiantes y aficionados a la electrónica.

Tras algunos años de desarrollo y superar los retos que supone el diseño y la fabricación de un miniordenador para que no supere los 35 euros, en 2012 la Raspberry Pi estaba lista para salir a la venta por fin.


Nueva Rapsberry Pi 4 Model B con procesador Broadcom de 4 núcleos a 1,5 GHz y dos puertos micro HDMI. Reproduce vídeos 4K a 60 fps en dos monitores. Con WiFi de doble banda, Bluetooth 5.0 y USB Tipo C. Se vende con 1, 2 o 4 GB de RAM.

Dado que la Raspberry Pi Foundation no disponía de un gran capital inversor, la estrategia de venta inicial fue prever una tirada inicial de 100.000 unidades en varias rondas de 10.000 unidades, de forma que lo recaudado en la primera ronda sirviera para financiar a la siguiente y así consecutivamente.

Tal fue la demanda de Raspberry Pi que las unidades se agotaban apenas llegaban a las tiendas, obligando a la Raspberry Pi Foundation a cambiar el modelo de fabricación licenciándo su fabricación a otras empresas para dar respuesta a la enorme demanda que ha tenido la Raspberry Pi desde sus inicios.

Un precio al alcance de todo el mundo

Desde el primer momento, la idea de Eben Upton fue crear un miniordenador accesible para todo el mundo.

En 2012 ya existían muchos ordenadores baratos, pero ninguno lo suficientemente barato como para que los estudiantes con pocos recursos se atrevieran a exponerlos en experimentos y desarrollos que podrían dañarlos, poniendo en un serio aprieto las delicadas economías de sus familias.

Por ese motivo, el precio de las distintas generaciones de Raspberry Pi se ha mantenido entre los 35 y los 40 euros o incluso menos.

Esta idea ha sido, sin duda, una de las claves del éxito de ventas de la Raspberry Pi, convirtiéndose en el cerebro elegido por aficionados y estudiantes en millones de proyectos de electrónica, programación y robótica de todo tipo.

Con el software libre y la educación por bandera

Los valores fundacionales de Raspberry Pi están basados en la divulgación de conocimientos sobre electrónica y programación. Por ello la Raspberry Pi siempre ha tenido una estrecha relación con el software libre y el ámbito educativo.

Cualquier alumno que quiera aprender a programar solo necesita invertir una pequeña cantidad de dinero en esta plataforma y tendrá acceso a una completa biblioteca de software libre y gratuito para aprender a programar en prácticamente cualquier lenguaje que necesite, pero en especial en Python, origen del apellido Pi de este pequeño ordenador.

Además, cuenta con el apoyo de una comunidad muy consolidada y colaborativa, por lo que cualquier problema que los estudiantes puedan encontrar, probablemente ya habrá sido resuelto y documentado por algún miembro de esa comunidad, acelerando de ese modo el ritmo de aprendizaje.

Este fácil acceso a todo tipo de información y herramientas, es una de las claves del éxito masivo de la Raspberry Pi, convirtiendo a este pequeño ordenador en la opción preferida por los estudiantes y aficionados, que ven a su comunidad como la red que les salvará de una caída al vacío.


Estas son algunas funciones poco conocidas de Raspberry Pi, una serie de usos que podemos darle a la placa base para crear un dispositivo totalmente diferente.

Sin duda, el mayor éxito de la Raspberry Pi, ha sido haber facilitado la plataforma que ha permitido aprender a programar a más 8,5 millones de personas en todo el mundo, entre los que se encuentran más de 150.000 niños que, mediante cursos, campus y demás actividades han utilizado las herramientas gratuitas que se gestionan desde la Raspberry Pi Foundation.

El hecho de tener una filosofía que entiende el software libre y la educación en tecnología –llámese programación, robótica o la simple satisfacción de crear tu propio hogar domótico– como una vía para ofrecer un mejor servicio a los usuarios, ha sido una de las claves del éxito de Raspberry Pi.

Esto ha diferenciado a Raspberry Pi de otros fabricantes de hardware que, presentando productos de prestaciones similares e incluso superiores en algunos casos, ni siquiera se han acercado a sus cifras de ventas.

Raspberry Pi: el ordenador de las mil y una caras

Además del amplio abanico de opciones de software libre y herramientas para el desarrollo de aplicaciones, la Raspberry Pi ha destacado siempre por su versatilidad.

Su bajo precio la ha convertido en el hardware perfecto para utilizarlas en prototipos o incluirla en todo tipo de proyectos DIY (Do It Yourself), especialmente en los orientados a la robótica, la domótica o el desarrollo de proyectos tecnológicos que cubren las necesidades personales de millones de usuarios.

No podemos dejar de señalar al principal responsable de esa versatilidad que ha convertido a la Raspberry Pi en un éxito de masas: el conector GPIO.

Este conector, probablemente un desconocido para los menos expertos, es el equivalente a una navaja suiza para la electrónica ya que permite conectar prácticamente cualquier dispositivo electrónico, bien directamente con un conector GPIO o mediante una placa de prototipado.

Curiosamente, el conector GPIO no fue introducido por Pete Lomas, uno de los responsables junto a Eben Upton de seleccionar los componentes que formarían la Raspberry Pi, hasta casi el final de su ciclo de desarrollo. En las primeras versiones se optó por un conector GPIO de 26 pines, pero en las sucesivas versiones se sustituyó por uno de 40 pines que aportaba todavía más versatilidad a la Raspberry Pi.


Este Mini PC cuenta con 1GB de memoria RAM, WiFi y Bluetooth, por lo que se convierte en el aliado ideal para todo tipo de proyectos. Su versatilidad reside en la compatibilidad con varios tipos de software, como por ejemplo Linux y Android.

Gracias a este conector se pueden conectar a la Raspberry Pi un enorme catálogo de dispositivos y accesorios de lo más variopinto. Desde el accesorio (HAT) que permite obtener la energía para alimentar la Raspberry Pi desde el cable de red, pasando por pantallas, sensores de todo tipo, o el dispositivo que el usuario necesite personalizando las conexiones en una placa de prototipado para luego conectarla al GPIO de la Raspberry Pi.

Esta versatilidad a la hora de conectar dispositivos externos a la Raspberry Pi o de adaptar su conexión, es uno de los secretos de su éxito masivo y el principal motivo por el que podemos encontrar proyectos en los que una Raspberry Pi se usa como centro multimedia, como consola de videojuegos, como centro de domótica para el hogar, como controlador para todo tipo de automatismos y maquinaria industrial, en forma de ordenador portátil e incluso integrada en juguetes robóticos.



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