‘Star Wars: Duel of the Fates’ es el título que recibió el guión que escribió Colin Trevorrow para cerrar la tercera trilogía de ‘Star Wars’, la que ha acabado convirtiéndose en ‘El ascenso de Skywalker’ dirigida por JJ Abrams. Una entrega, como sabemos, irregular y discutida, y cuyos ingresos han quedado lejos de igualar las recaudaciones de las otras entregas de la serie.

El despido de Trevorrow tras dos años trabajando en el guión se produjo en el momento de mayor inestabilidad para la franquicia: Gareth Edwards ninguneado con los reshoots de ‘Rogue One’, Phil Lord y Chris Miller expulsados de ‘Han Solo’… y finalmente, Kathleen Kennedy, buscando algo de estabilidad en la franquicia, despidió a Trevorrow. Y eso que las ideas del guionista y director de ‘Jurassic World’ gustaban a la cúpula de Disney.


Colin Trevorrow

Pero, según declaró Kennedy a JoBlo, “Colin estaba en una gran desventaja al no haber sido parte de ‘El despertar de la Fuerza’ y de algunas de esas conversaciones iniciales porque teníamos una idea general de hacia dónde iba la historia (…) y nos dimos cuenta de que tal vez estaba yendo en una dirección que muchos de nosotros sentíamos que no era la que queríamos. Y teníamos un calendario, como a menudo ocurre con estas películas, y tuvimos que tomar una decisión difícil sobre si creíamos o no que podríamos llegar allí a tiempo”.

Solución: Trevorrow fue despedido a dos años del estreno de la película, y se decidió volver a requerir los servicios de Abrams, que por entonces había despejado la agenda, lo que le había mantenido fuera de la saga tras dirigir ‘El despertar de la fuerza’. Y ahora, a través de un hilo de Reddit (que muchos medios como Slashfilm o AV Club han corroborado que es fidedigno), se han filtrado detalles del guión que Trevorrow escribió en compañía de su habitual Derek Connolly.

¿Qué propone ‘Duel of the Fates’?

Para empezar, mucha más Leia. El motivo está claro: Carrie Fisher aún no había muerto cuando Trevorow escribió este guión, así que tiene todo el sentido del mundo. El punto de partida, es decir, los rótulos iniciales, versan así: “El guante de hierro de la PRIMERA ORDEN se ha expandido hacia los confines más remotos de la galaxia. Solo algunos planetas se mantienen sin ocupar. Los actos de traición se castigan con la muerte. Determinado a sofocar el creciente malestar, el Líder Supremo KYLO REN ha silenciado todas las comunicaciones entre los sistemas vecinos. Dirigidos por la GENERAL LEIA ORGANA, la Resistencia ha planeado una misión secreta para prevenir la aniquilación y forjar un camino a la libertad…”

Por supuesto, esta vez el Emperador no aparece en ningún momento. Salvo, claro, en un viejo holograma dirigido a Vader, donde le ordena, si Luke Skywalker le mata, que lo lleve al Sistema Remnicore a ver a Tor Valum, el maestro de Palpatine. Kylo Ren vive, a estas alturas, atormentado por el fantasma de Luke, que le implora que no se deje arrastrar por el lado oscuro de la fuerza, con frases que nos habría gustado escuchar en labios de Mark Hammill, como “Aquí es donde conduce el sendero oscuro: a una tumba vacía”.

Valum, sin embargo, es localizado por Ren, en lo que parecer ser una de las creaciones más siniestras de la saga: una criatura de siete mil años que el guión describe directamente como “lovecraftiana”. Por supuesto, Kylo entrena con Cthulhu, tiene un par de palabras con el espectro de Vader y se cura una herida de la cara con armadura fundida de mandaloriano. Armadura fundida de mandaloriano, nada menos. Bueno, no tenemos Babu Frik, pero tenemos esto.

Mientras tanto, Rey sigue entrenando, atormentada a su vez por la revelación de Kylo Ren de que sus padres no eran nadie importante. Pero gana confianza con unas palabras de Leia, que le dice que “Eres nueva. Pase lo que pase, recuerda que la Fuerza te eligió a ti, Rey. Eres una historia que no ha sido escrita por nadie más”. Pero hay más, claro: un tremendísimo equipo formado por Rose, Finn, R2D2 y C3PO parten en una misión independiente hacia Coruscant en busca de aliados, y llegan a comandar una misión de ataque al palacio de la Primera Orden.

Snoke sigue siendo el malo malísimo detrás de todo, y fue quien ordenó a Kylo Ren matar a los padres de Rey. Aunque Rey y los fantasmas de Luke, Obi-Wan (!!) y Yoda (!!!!) intentan atraer a Ren hacia la luz, la táctica no funciona, y Rey acaba vengándose. La Primera Orden es derrotada, y todo siguiendo a grandes rasgos las líneas argumentales trazadas por las dos primeras películas.

Posiblemente lo más llamativo del guión es la negativa absoluta de Trevorrow a redimir a Kylo Ren de ningún modo. Queda como un villano de crueldad comparable al Emperador, y sin duda eso habría hecho que los fans echaran chispas, como las echaron con la revelación de que los padres de Rey no tenían absolutamente ninguna importancia en el gran ajedrez cósmico de las cosas de la Fuerza. Particularmente, y esto es una opinión personal, me gusta: ya tuvimos un gran villano que se redimió, y francamente, Darth Vader suena bastante insuperable en ese sentido. En cualquier caso, es una opción mucho más acertada que el Emperador Redivivo controlando todo desde las bambalinas.



Fuente


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *