Los mentideros de la capital se cuestionaban qué institución iba a controlar el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) en el Gobierno de coalición liderado por Pedro Sánchez. La edición del lunes del Boletín Oficial del Estado despejó toda duda: el CNI queda adscrito al orgnaigrama del Ministerio de Defensa de Margarita Robles, una política encantada con su misión. Entre 2011 y 2018, los servicios de Inteligencia habían dependido del Ministerio de la Presidencia y su titular Soraya Sáenz de Santamaría.

La elección del sucesor o sucesora del general Félix Sanz Roldán, jefe del CNI entre 2008 y julio de 2019, es una margarita que aún se deshoja en el Ministerio de Defensa. Paz Esteban, segunda de Sanz Roldán, ha asumido interinamente la jefatura desde el verano. Oficialmente, una portavoz del CNI asegura que aún no está decidido quién se hará cargo del espionaje.

Otras fuentes de Inteligencia consultadas por este diario apuntan extraoficialmente a que tres personas están bien situadas en las quinielas: Ana Botella Gómez, recientemente cesada como secretaria de Estado de Seguridad, Esperanza Casteleiro, integrante del CNI desde hace 37 años, y el general Miguel Ángel Ballesteros, actual director del Departamento de Seguridad Nacional del Gobierno. Todos ellos nacieron en los años 50.

Su mayor reto consiste en estar a la altura de Sanz Roldán, “el secretario de Estado director que ha dejado ‘La Casa’ muy bien amueblada, ha dado la cara por todos sus miembros, quienes no se pueden defender públicamente”. Miembros del CNI hacen hincapié en que el actual director ha sido el único que “con coraje” ha presentado una demanda contra el comisario jubilado José María Villarejo “en defensa del honor de la institución y su gente”. La Fiscalía pide dos años de cárcel a Villarejo por calumniar a Sanz Roldán.

Ana Botella Gómez (Valencia, 1953), de marcado perfil político, fue cesada este martes como Secretaría de Estado de Seguridad, puesto que ostentaba desde junio de 2018. Fernando Grande-Marlaska retiró la confianza a su número dos en el Ministerio del Interior y nombró a su jefe de Gabinete, Rafael Pérez, en su lugar. Entre sus funciones, Botella Gómez había supervisado el operativo de seguridad en Cataluña el pasado otoño durante las manifestaciones violentas que siguieron a la sentencia del ‘procés. También había coordinado el funcionamiento del Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO), organismo en el que también colaboran el Cuerpo Nacional de Policía o la Guardia Civil, entre otros servicios policiales junto al CNI. Entre enero de 2016 y marzo de 2019, en las legislaturas XI y XII, Botella Gómez ocupó un escaño socialista por Valencia en el Congreso de los Diputados- Anteriormente, ejerció como delegada del Gobierno en la Comunidad Valenciana entre 2010 y 2011.

Ana Botella Gómez junto al Rey Felipe VI y el ministro Fernando Grande-Marlaska.(EFE)

Esperanza Casteleiro (Madrid, 1956) cuenta con la confianza de Margarita Robles. Es su directora de Gabinete. Casteleiro ingresó en el entonces Cesid en 1983 tras haberse formado en Filosofía y Ciencias de la Educación en la Universidad Complutense. En el ‘La Casa’ ha desempeñado diversas funciones en España y en el extranjero. Entre otros destinos, estuvo en La Habana o Lisboa. También ejerció como jefa de recursos humanos del Centro y fue la número dos del mismo entre 2004 y 2008 con el denostado director Alberto Saiz (2004-2009) en época de José Luis Rodríguez Zapatero, quien se vio obligado a dimitir tras reverlarse que usaba recursos públicos para sufragar aficiones personales. Robles la fichó para Defensa cuando dirigía la Unidad de Inteligencia del CITCO. Así, interna y externamente, a Casteleiro se la ve como una profesional avalada por una experiencia de largo aliento en puestos directivos en los servicios secretos.

Miguel Ángel Ballesteros (Segovia, 1953) tiene su despacho en el Palacio de la Moncloa desde que en junio de 2018 fuera nombrado como principal asesor del presidente del Gobierno en materia de Seguridad Nacional. Se trata de otro candidato con sobrada experiencia. Ballesteros es general de Brigada de Artillería y doctor en Ciencias Políticas por la Universidad Pontificia de Salamanca. Durante el decenio 2009 a 2018 fue director del Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE), donde se le recuerda por su buena gestión y por su máximo interés en comprender la ideología yihadista y su expresión violenta. Sobre este tema, el general Ballesteros publicó el libro ‘Yihadismo‘ en 2017, además de numerosos artículos y ensayos.

El general Miguel Ángel Ballesteros (d) junto al diplomático Javier Rúperez (c) en 2015.(EFE)

El Confidencial adelantó en junio pasado que también Elena Sánchez Blanco (El Aaiún, 1962) es la otra opción deseada por Moncloa para liderar el CNI. Nieta e hija de oficiales del Ejército, Sánchez Blanco tendría para ello que olvidarse de su generoso salario como jefa de Seguridad en Inteligencia del Banco de Santander, puesto que ocupa desde abril de 2018. Este es un obstáculo mayor para una persona de confianza de Ana Patricia Botín y que goza de una posición ajena a las críticas y los vaivenes propios de un puesto político como es la jefatura de la Inteligencia española.

Funcionarios del CNI cuentan a El Confidencial que las tres personas tienen el beneplácito general de la gente de ‘La Casa’. Ninguna de ellas desentona, aunque los perfiles técnicos de Casteleiro y del general Ballesteros generan un mayor consenso. Una de las fuentes consultadas apuesta por que será mujer la nueva jefa de los espías.

El espionaje español afronta viejos y nuevos retos. A la amenaza constante en lo que llevamos de siglo del terrorismo yihadista se une la lucha contra desafíos apremiantes para el Estado de más reciente aparición. Entre ellos, la contención de los nacionalismos centrífugos o los infundios o ‘fake news’ que proceden de diversos países y que son capaces de influir en elecciones y en políticas gubernamentales. También inquietan los ataques cibernéticos contra las instituciones, empresas clave y ciudadanos de nuestro país que van en aumento porque “desestabilizar a través de la Red es sencillo y barato”, como aseguraba en mayo pasado el general Sanz Roldán. El crecimiento de la tecnología 5G planteará nuevos riesgos para los Estados a los que el CNI deberá hacer frente.



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