Hace unos meses, el catedrático de fisiología Juan Ignacio Pérez decía que “en los lugares de nuestro planeta en los que se ha buscado, se ha encontrado vida“. Desde lagunas subterráneas a cientos de metro bajo el helado suelo antártico a las fumarolas de los volcanes a más de 100º de temperatura, este planeta sencillamente está infectado de vida por todos lados.

“La vida, de una forma u otra, puede con todo” o eso veníamos a pensar. Sin embargo, un equipo hispano-francés acaba de darle la vuelta al asunto encontrando un lugar que encarna las condiciones límite que pueden soportar los organismos terrestres: Dallol, el único lugar del mundo que, por lo que sabemos, no es apto para ningún tipo de vida.


En busca de la vida que crece en los extremos

Y la verdad es que si miramos las charcas hipersaladas e hiperácidas del cráter etíope de Dallol, no podemos decir que sea una sorpresa. Se trata del epicentro de una fortísima actividad hidrotermal que no solo hace que la temperatura suba, fácilmente, a los 45 grados en invierno, sino que trae a la superficie y a la atmósfera toda clase de materiales corrosivos y tóxicos.

Aún así, queríamos creer en el potencial de la vida. Hace unos meses, un estudio señaló que algunos microorganismos podían sobrevivir en esa fiesta de muerte y destrucción. Y aquello, evidentemente, llamó la atención de numerosos científicos de todo el mundo que estudian el mundo de los extremófilos. Estudiar esos microorganismos podía tener consecuencias muy interesantes incluso para buscar vida fuera del planeta.

Los límites bioquímicos de la vida

Pero cuando fueron a estudiarlos, tras realizar el estudio más importante hasta la fecha, comprobaron que “la vida microbiana está ausente en estas piscinas saladas, calientes e hiperácidas, así como en los lagos de salmuera adyacentes ricos en magnesio”, explicaba Purificación López García del Centro Nacional para la Investigación Científica (CNRS) de Francia.

“Lo que sí hay es una gran diversidad de arqueas halófilas (un tipo de microorganismos primitivos amantes de la sal) en el desierto y los cañones salinos alrededor del sitio hidrotermal, pero no en las propias charcas hiperacídas e hipersalinas, ni en los llamados lagos Negro y Amarillo de Dallol donde abunda el magnesio. Y todo ello, pese a que la dispersión microbiana por el viento y los visitantes humanos en esta zona es intensa”.

Es decir, el asunto pasó a ser mucho más crucial: estábamos ante el único lugar conocido que era bioquímicamente incompatible con la vida. Eso asegura que el cráter de Dallol se va a convertir en uno de los sitios más estudiados del mundo para intentar de encontrar los límites de la vida.

Previéndolo, los investigadores han aportado alguna hipótesis. Según su opinión, las dos “barreras bioquímicas” que impiden la vida son la abundancia de sales de magnesio caotrópicas (que desnaturaliza las biomoléculas) y el hecho de que se den, a la vez, condiciones de hipersalinidad, hiperácidez y alta temperatura. Pronto sabremos si hay algo más.

Imágenes | López Seca – Sinc



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